martes, 27 de marzo de 2018

AVISO A CONCURSANTES

         
         Con la publicación de este último poema se da por finalizado el plazo de recepción de originales a concurso. Pasamos a la fase de evaluación por el jurado.
         Todos los poemas que han llegado incumpliendo algunas de las normas del certamen no han sido publicados a destacar aquellos que han sido enviados en archivo adjuntos, haciendo incapié de que éstos no se han podido ni tan siquiera ver.
         El próximo 20 de mayo del presente año, se dará a conocer el fallo del jurado. Suerte a todos los participantes.
         Gracias por participar.
La Organización

77. ARCANOS. De Arcanos



Le mordí el codo a la inocencia
Para ver noches lunáticas

Pinte brujas desnudas de azul
Con brújulas sin rumbo

Alimente a las sombras
Para agrandar sus tamaños

Apure minutos horas y días
Para hacer correr al tiempo

Piropee a la injusticia
Para demostrar que la dulzura existe

Agrande los horizontes
Para hacer atardeceres únicos

Arranque mi espejo retrovisor
Para mirar solo al frente                                             

Volé sobre ríos mares y lagos
Buscando mi verdadero reflejo

Soñé y soñé y solo así
                        Pude ver el color de mi anhelo
Seudónimo: Arcanos

76. MI ENTELEQUIA. De Nina



Era mi fantasía encontrarme un día,
Ya que perdida estaba,
Y aun así seguir caminando
Buscaba ese binomio fantástico
Que rimara con mi locura.

En un instante se produjo una bella serendipia
Que me llevo a donde no quería
Encontré algo mágico
Y mi locura se pauso en un soplo perdido.

Quede nefelibata en un mundo
Donde ya casi nadie sueña,
Eso me cargo a seguir caminando
Y buscar una epifanía que
Convirtiera este mundo en algo mágico

Sentí un fuerte petricor mientras
La lluvia caía y con cada golpe
Me recordaba, que la fantasía
Es de la misma vida, de
Esa vida que jamás se acaba.
Seudonimo: Nina

lunes, 26 de marzo de 2018

75. AILEEN. De Juana Matey



Jugué con las monedas entre los dedos,
miré al cielo buscando luz
pero no encontré ni a las 3 Marías...
Juré matarte.
Juré entregarme por completo
hasta lograr tu muerte.
Mis manos temblaban,
pero tuve tan firme los pies
que no le permitiría a la duda
jugar con mis movimientos...
Te mataría esa misma noche,
quizás ya te maté antes;
esa mañana en la que ya no amaneciste enfermo,
esa mañana en que era yo la muerta.

Hoy rapé mi cabeza,
me desnudé y grité tu nombre,
me miré desnuda y al gritar el mío
no pude pronunciar una sola sílaba...
¿Cómo mierda me llamaron?
Olvidé mi procedencia.
Olvidé los astros que nunca supe si existieron.
Olvidé lo que me llevó a tus manos,

lo olvidé todo por completo...

Dejé caer las monedas al piso.
Borré las pocas luces titilantes
¡No se necesita más que la mente
para superar cualquier obstáculo te dije!
Y así lo hice...

Cómo esperas que te recuerde, sanguijuela,
mis brazas están abiertas y no para cobijarte.
No cobijaré más a nadie.
Ya no hay constelaciones alineadas,
ya no hay nada.
Solo un pecho frío
con tu sangre entre mis dientes.
Solo esta vida miserable
que poetizamos como existencia.
¡Muere maldito!
Y le enterré el puñal.
Le arranqué los pelos de su pecho
-uno a uno, cuidadosamente-

pa' no rajarle el manto.
Dios sabe que te quise.
Satán me hizo amarte.
La luna mentirosa,
"la vida antes de la muerte"…
Las almas necesitadas de una gemela.
Seudónimo: Juana Matey

74. EL ÁRBOL. De Rakar



A la vuelta de mi casa hay un árbol enjuto y seco
que es engendro del demonio.
Sus ramas, más que ramas, parecieran ser los lamentos de los locos
blasfemando hacia los cielos.
Su tronco, más que tronco, el brazo mutilado de un guerrero pareciera,
o el muñón de algún baldado, tras una guerra atroz y cibernética.
Sus nudos, que hasta las lagartijas recelan, más que nudos,
parecieran ser los ojos mustios de los tuertos
cargando sus fúnebres presagios.
Su copa, más que copa, de la nada pareciera ser un negro agujero
del que las aves despavoridas huyen y sólo anidan las tinieblas.
Del viento que lo mece, más que viento,
se dijera que es el mismo soplo helado de la muerte.
Y de las hierbas que lo circundan, más que hierbas,
los guiñapos que un mísero arrastrara, parecieran entreverse.

¡Todo él parece ser venido de un planeta devastado y sufriente,
caído en medio de la luz y del cemento como si al patíbulo fuera!

Enfrente de una fábrica, a la orilla de una calle recién asfaltada
por donde transitan relucientes automóviles,
y obreros embutidos en audífonos estéreos,
ha crecido este fruto impío del averno,
sin amparo y desterrado de una mano jardinera,
a hurtadillas regado por una vieja compasiva
o algún esquivo aguacero,
por la indolencia abonado como orinal de los perros,
y sólo acariciado por los gases inmundos del entorno
que han ennoblecido de otro modo su corteza.

De sus lúgubres ramas, aún cuelgan ajadas,
de tiempos electorales, algunas pancartas amarillentas
en donde los hombres piden los votos de los hombres,
promoviendo el cambio y haciendo promesas de venturosos tiempos.
Mas sólo él, como un alma en pena,
del Edén arrojado, ya nada aspira ni pide consuelo
porque sabe que el cambio es sólo otro nombre de la roña
y de la humana inclemencia,
y en el dolor que lo acompaña, presiente, como buen centinela,
su destino sombrío, su incierto horizonte…

Cuando encamino mis pasos a la ciudad embotada de molicie
sólo yo lo contemplo al desquiciado,
y siento que él me devuelve de buena gana la mirada...
Sólo entonces,
consternados y patéticos
nos reconocemos como iguales.
Seudónimo: Rakar

73. NO SE PUEDE NADA CONTRA ESTAS SERPIENTES (Etcétera, 2018). De Céline



El Infierno desemboca, desatándose en la sombra
que las serpientes dejan –Laocoonte y sus hijos-,
y mi madre dice:
<<no se puede nada contra estas serpientes>>
La extraño a ella y a su hijo, porque el <<infierno
está vacío>> nuevamente, y la piel de las serpientes
fue la tentativa de nuestro fracaso en el Jardín.

Las serpientes se suicidan bajo el ala de un ángel,
la muerte no las abandona.
Nadie entiende, por supuesto que sus cabezas tampoco,
sobre todo cuando la Iglesia corea al mundo sobre ellas.

El Infierno se ha desatado en mi Fin del Mundo:
<<definitivamente no lo entiende>>, dice un ángel
antes de resbalar, caer sobre las rosas de los dioses y mamá.
Entonces nos miran…y en su veneno nos reencontramos.
Levanté mi vida, deposité la memoria en su veneno,
en la muerte, pero la disequé y las cuerdas cayeron secas.
<<La sangre no es más que otro bálsamo,
deberías despertar a saltones de tus sueños>>.

Los árboles llevan puestas armadura, sonrisa y manzanas,
quieren sobrevivir, cierran sus ojos mientras les azota la asfixia.
Cortan la cabeza de los caballos de madera del carpintero,
luego castran al papa y ven sus fotografías encerrados en su alcoba.
<<Tus ojos reflejan mi sangre colérica>>,
dice otro ángel, entre risotadas y rosas,
porque él no sangra y yo fui al dios todopoderoso, que muere
junto a las risas de mamá…y nadie pudo contra las serpientes.
Seudónimo: Céline

72. VENUS DE PROFUNDIS. De Venus de Profundis



Él durmió y,
durmiendo, soñó.
Se sumergió en
el mar revuelto y,
en las profundidades,
desesperadamente
él amaba.

Ella era hermosa,
alada, con senos hartos,
de cuerpo escultural,
la mujer más linda
que sus ojos
pudieran ver y
tocar el cuerpo.

Quería eternizar
el encuentro,
el momento de plenitud
del deseo realizado
entre él y ella
en esas profundidades
del mar revuelto.

Y, cuando sintió placer,
un ruido lo despertó.
Al lado de la cama, el libro
El descubrimiento de Atlantida,
que leía cuando se durmió.
En la portada, era ella,
la mujer que soñó amó.
Seudónimo: Venus de Profundis

71. NOCTURNAE. De Zinc



Cae la niebla,
sobre mi cuerpo desnudo,
tras mis hombros,
noto apagarse la luna,
mientras en el horizonte,
raya otra vez el alba,
y me doblego a sus luces,
oculto entre las sombras,
sin saber porqué lo hago,
es la sin razón misma,
pero soy yo,
el único culpable,
fui yo,
quien eligió la noche,
tiñendo mi alma
del color de la sangre,
mientras, escapa sibilina,
con las huidizas sombras
de temores que perdí,
cuando perdí la luz del día.

Cae la niebla,
sobre mi cuerpo perenne
en ella me escudo,
para huir y esconderme,
buscando el calor perdido,
buscando el color maldito,
por las calles de tu vida
si eres un ave nocturna,
que como yo,
prefirió la luna al sol.
Seudónimo: Zinc

70. PENITENCIA LÚDICA. De Luz Ágreda Valle



Coloso
que besas y quiebras el himen
en la doma
de la inocencia. Alma compacta.
Envasada víscera.
Vacío.
Cuerpo ofrecido a la sentencia.
Concíbenos el sexo
levadura.
Excúlpanos.
Seudónimo: Luz Ágreda Valle

69. EN LA FRIALDAD DE LAS NOCHES. De R. Benigni



Le faltaba irregularidad, le faltaba el caos de la vida
permanente en la que una habitación, o incluso sólo
una mesa, se adapta a las sinuosidades y fluctuaciones
de una personalidad particular.
ISAAC ASIMOV
yo robot
un puñado de piezas a medio armar
sueño cada noche con ovejas mecánicas
que pastan en mi vientre
sueño con los engranajes que me pertenecen
como un jardín de hierro

yo máquina imperfecta
propenso al recuento de las cifras hirientes
números como espadas
me van llegando a la memoria
sigo en mi sitio
con la resignación de un relojero

yo autómata escarmentado
con la costumbre de morir en la frialdad de las noches
sin una sola historia para romper el duro silencio
que espera por mí
junto a las cosas efímeras
Seudónimo: R. Benigni