domingo, 2 de febrero de 2014

29. SOLSTICIO. De Acuariana


Cuando el día y la noche se quedan hermanados
en esa noche mágica, solsticio de verano,
cuando crepita el fuego en la esperanza y se quema lo inútil,
y lavas los miasmas en la orilla del mar,
que complaciente olvida sus furores;
cuando la voz se expande en el espacio,
cuando suena un concierto de voces incorpóreas,
cuando los elementos se funden en un cosmos,
allí, sobre la arena, como un dios inasible,
te vi danzar con alas en los pies y corona de conchas ambarinas.
Aquella noche mágica
tú me abriste la puerta del misterio, después,
sólo quedó ceniza sobre la arena fría.
Tinieblas esperándote más allá de los muros, de las rocas.
Tus manos anhelantes  hacían temblar las piedras
del puente que llevaba hacia el abismo, insondable, maldito…
¿Qué existe al otro lado? ¿El terror de la nada?
¿Otro camino abierto a la ventura?
 Y aquí sigo, esperando que llegue otro solsticio
y me bañe la magia.


Seudónimo: Acuariana

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